Luego de competir a brazo partido en la taquilla en sus épocas de gloria, los hombres fuertes del cine de acción de los años 80 y 90 queman sus últimos cartuchos juntos en la cinta Los Indestructibles 2.
Hace 25 años era impensable reunir en un filme a Sylvester Stallone,
Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Jean-Claude van Damme y Chuck
Norris. Entonces, a ninguno le interesaba un mano a mano, pues cada cual
comandaba su propio reino en el cine de acción y no se trataba de
cualquier cosa. Como astutos, guapos y bien entrenados mercenarios,
estos actores acapararon los récords de taquilla a través de un género
que por sus altos contenidos de sangre, armas y patadas es mirado por
encima del hombro por el ala culta del séptimo arte.
Pero lo cierto es que la violencia vende y ha aportado grandes títulos y
personajes sin los cuales la historia reciente de la pantalla grande no
podría ser contada, como Rambo o Terminator, en el caso de Stallone y
Schwarzenegger, respectivamente, quienes tantos años después siguen
siendo identificados así por sus fans. A Bruce Willis, por su parte, no
es extraño que lo llamen el “duro de matar”, por la serie que con ese
título lo hizo famoso.
Ahora que el tiempo ha pasado y se imponen los superhéroes creados por
la tecnología de animación, las viejas glorias del cine de aventuras se
niegan a desaparecer así como así. Pese a que el tiempo ha dejado sus
arrugas y otras huellas en sus cuerpos de campeones, resolvieron sumar
fuerzas en Los Indestructibles 2, cuya primera parte fue un gran éxito
de taquilla en el 2010, al recaudar aproximadamente 280 millones de
dólares alrededor del mundo.
El guion de la nueva cinta, escrito por Stallone y Richard Wenk, no es
nada novedoso: el combo de mercenarios, que en inglés se autodenomina
The Expendables, se enfrenta al forajido Villain, interpretado por otro
guerrero con historia, Jean-Claude van Damme, poseedor de una peligrosa
arma de plutonio con la que podría destruir la humanidad. La secuela,
filmada en Bulgaria, China y Estados Unidos, encabezó los listados de
asistencia en su primer fin de semana en Estados Unidos a mediados de
agosto. Y no deja de ser novelesco todo lo que se esconde detrás de esta
singular reunión de ídolos del celuloide.
Stallone fue quien tuvo la iniciativa de compartir cartel con sus
exrivales, en especial aquellos al borde de la decadencia. “Me gusta
llamar a gente que luego de un gran momento ha caído en la mala y darle
una oportunidad. Alguien hizo eso por mí y me gusta sentir que yo puedo
hacerlo por otros”. Así lo manifestó en la campaña de prensa por el
estreno mundial de Los Indestructibles 2, a la cual se le midió pese a
la reciente muerte de su hijo mayor, Sage, en raras circunstancias, pues
se cree que se suicidó o fue asesinado. Días más tarde murió de cáncer
su hermano Toni Ann Filiti.
También conocido como “Rocky”, defendió en entrevista para The
Telegraph, de Londres, a los héroes de carne y hueso: “Admiro todo lo
que se hace hoy con los computadores en las cintas de superhéroes
animados (...). Toda esa magia te sobrecoge, pero no te mueve mucho
emocionalmente. Tú no puedes decir: ‘Conozco a ese hombre que veo en la
pantalla’, o ‘yo podría ser ese tipo’ ”.
Schwarzenegger, quien hace realidad la famosa frase de su personaje
Terminator, “he vuelto”, coincide con su colega: “Nuestra película está
más basada en la realidad. Esas nuevas cintas de animación muestran a
personajes volando con capas y una superfuerza, pero ¿desea la audiencia
ver eso o quiere vernos a nosotros Creo que quiere ambas cosas”, le
dijo al Telegraph.
Arnold, como Sylvester, escribió una leyenda y retornó a los sets luego
de ser gobernador de California, entre el 2003 y el 2010, y de atravesar
un gran escándalo familiar: la revelación de que tuvo un hijo con la
mucama de toda la vida de su casa dio al traste con su matrimonio con
Maria Shriver Kennedy, sobrina de John F. Kennedy. Él hizo una breve
aparición en Los Indestructibles que lo animó a darle más relevancia a
su personaje de Trench en esta segunda parte, en la que de todos modos,
confesó, sintió algo de susto luego de ocho años lejos de las cámaras.
Van Damme, por su parte, volvió al cine tras luchar contra su adicción a
las drogas y un trastorno bipolar. Había perdido el deseo de actuar,
pero gracias a Stallone, cuenta, lo recuperó. “Vi a un hombre que
pasados los 60 años aún disfruta lo que hace. Estoy feliz otra vez”,
afirmó el protagonista de éxitos como Kickboxer o Soldado universal.


No hay comentarios:
Publicar un comentario