Historia de una EXPROPIACION
(Preguntas y respuestas – Explicación simple para menos entendidos)
¿Quién soy y que tengo? Soy una persona exitosa que tiene un gran pasar económico. Tengo una gran tienda de productos alimenticios e incluso vendo productos elaborados en la prodigiosa cocina de mi madre. Poseo un lujoso chalet, con una gran piscina, jacuzzi y amplio parque. Y viajo al extranjero cada vez que quiero. Pero de lo que me siento más orgulloso, es de los coches que tengo. Un BMW, un Audi, y la joya de la Corona, un Mercedes Benz.
¿Qué me pasó? Empecé a vivir por encima de mis posibilidades, además muchos de mis empleados me robaban, porque fui imprudente al elegir a aquellos quienes debían colaborar conmigo. No es que no los conociera, de hecho en la mayoría de los casos, sabía de qué calaña eran. Yo pensé que seriamos cómplices y no que querían robarme. Además la situación económica derivo en crisis. La gente no tiene trabajo ni medios para comprar mis productos. Temo que vayan a saquearme, aunque algunos dicen que quieren expropiarme.
¿Y ahora que voy a hacer? Prioridad nº1: Salvar mi negocio. ¿Pero cómo? Llegan los recortes. Tuve que dejar de viajar y otros caprichos. Puse a la venta mi casa y mis coches. Me dolió ver como se cambiaban de manos las llaves de mi precioso chalet. Me costó mucho deshacerme de mi Mercedes.
Al poco tiempo: Con los ahorros de los recortes y las ganancias de las ventas de mis bienes, tuve la solvencia para empezar a remontar. La crisis sigue allí pero ya no me afecta tanto. Casi seguro que empiezo a encumbrar mí negocio.
Un tiempo después: La recuperación sucedió, pero no del todo. Para explicarlo mejor, diré que soy como ese señor que tiene que adelgazar 30 kilos y cuando ya ha perdido 5, resuelve que ya hizo un esfuerzo considerable y que merece un premio, por lo que decide ir a la pastelería. Soy como el fumador que decide dejar el vicio y a las 24 horas de haberlo dejado, decide que su esfuerzo vale la pena y se fuma media cajetilla. Asi me siento yo. Con ganas de comerme el mundo.
¿Qué paso con aquello que una vez fue mío y tuve que vender? Al Audi y al BMW los tengo en la mira, están como los vendí. Quizás uno este mejor cuidado y el otro un poco desatendido.
Lo de mi Mercedes (porque aun lo considero mío), sí que me dolió. A ese despreciable vecino mío al que se lo vendí, se le ocurrió ponerle a MI coche cristales tintados y cambiar el tapizado de los asientos con una piel autentica más exclusiva de la que tenía. Me quito las ideas, eso quería hacer yo pero no pude, por vivir por encima de mis posibilidades. Ese despreciable vecino me prometió que no lo tocaría, porque le gustaba tal y como estaba ¡Que hipócrita es la gente! Lo que más bronca me da es que él, le saca mayor provecho que yo al coche que le vendí.
Lo de mi casa (porque aun la considero parte de mi soberanía), sí que me dolió. El nuevo dueño, puso en el parque más árboles, faroles en el jardín, una barbacoa, el césped más verde. La piscina tiene un trampolín y en el jacuzzi ahora cabe el doble de gente. Además tiene empleados para mantener todo eso. Ese despreciable ser que es uno de los proveedores de mi negocio, me quito la idea. Yo tenía pensado hacer todo eso, pero no pude. Los robos que permití por parte de mis empleados y las deudas que irresponsablemente contraje me lo impidieron. Ese despreciable ser me dijo que casi seguro dejaría la casa como estaba, porque le encantaba. ¡Qué farsante es la gente! Lo que más bronca me da es que él, le saca mayor partido que yo a la que fue mi casa.
Sentimientos que maduran. Como el vecino no cumplió lo que prometió con el coche y le hizo cambios y como el proveedor no mantuvo su palabra y le hizo modificaciones que yo no pude hacerle, he decidido tomar medidas. Pero hay una razón más importante y por ser la única verdad solo yo la sabré: Ambos le sacan mayor partido que yo a aquellos bienes que aun considero míos, aunque en el pasado, los vendí muy alegremente y se me pagó por ellos. Y eso… ¡Me da una bronca y envidia sin precedentes!
¿Qué estoy planeando hacer? ¡Eureka! ¡Se nos ocurrió una idea! Me reuní a puertas cerradas con algunos de mis empleados y socios. Algunos de los cuales eran son los mismos que un tiempo atrás me robaron y prácticamente me saquearon. Pero yo los he indultado, después de todo YO SOY un buen cristiano. Otros eran hijos de los que un día me desvalijaron y herederos de una conducta que decidieron que sobreviviera de una generación a otra. Ellos me tiraron su más “brillantes” sugerencias y, entre todas esas ideas resolví un plan maestro. He decidió EXPROPIAR el chalet a mi proveedor y el Mercedes Benz a mi vecino. El Audi y el BMW, de momento no los necesito aunque no les quito el ojo. Sé muy bien en donde están.
— ¿Por qué no compras en lugar de expropiar? — Me dijeron.
—Porque aun no me alcanza el dinero —respondí.
— ¡Entonces no los compres! —me sugirieron.
—Me gusta más la idea de quedarme con ellos —reconocí sincero.
¿Conflictos morales? ¡Ninguno! Me recordaron que el séptimo mandamiento reza: “No robaras”. Y estoy casi seguro que asi era, al menos en la antigua película “Los diez mandamientos” a Charlton Heston se lo dejaron bien claro. Yo respondí que no estaba robando. No confundir por favor. Yo solo ¡Estoy expropiando! Y que yo sepa no hay un decimo primer mandamiento que diga ¡“No expropiaras”! Asi que seguiré con lo planeado.
Consecuencias a corto plazo: Lo de las expropiaciones corrió como reguero de pólvora. Los dueños de los Audi y BMW, desaparecieron. Incluso creo que vendieron sus coches a otras personas. Yo creí que era un hombre temido a causa de mi determinación, pero al parecer fue mi reputación la que hizo que los proveedores dejaran de venderme sus productos y los clientes dejaran de comprar los míos. El negocio se va a pique como el Titanic cuando chocó contra el alemán ese de apellido Iceberg. Tendré que vender mi casa otra vez y chalet, total cuando la cosa vaya mejor, solo debo usar la palabra mágica para recupéralo todo. ¡Expropiación!
Consecuencias a largo plazo (pero tampoco tan largo): No pude vender el chalet de lujo, ni el coche. Tampoco mi negocio. ¡Todo me lo embargaron! Es raro esto de ser pobre, es la primera vez que me sucede. Pero decidí no desesperar. Aun me quedaba mi cuerpo, mis dos manos y fuertes brazos.
De pronto tropecé con la realidad, nadie quería mi trabajo. Tenían la extraña idea de que yo no era honesto. ¡La maldita gente con sus chismes y envidias!
Pero aun puedo usar otras partes de mi cuerpo. Soy un superdotado. Decidí atender las necesidades de ricas señoras que requirieran mis servicios. Pero las ricas señoras los prefieren jóvenes y yo ya peino canas.
No me quedaba más opción que atender a… señores.
Hoy empiezo, y mi jefe ya me dijo: — ¡Hoy te van a da por culo!
Años atrás alguien me había dicho lo mismo en relación a las expropiaciones.
— ¡Sigue con eso y algún día te van a dar por culo!
¡Jamás imagine que su pronóstico tendría una precisión tan literal y dolorosa!
Moraleja: Tanto va el expropiador al congreso de la nación para legalizar sus actos, que termina con el culo roto.
Y colorín colorado, este cuento ha sido expropiado. ¡Id en paz y no hagáis lo mismo!
©2012-Alejandro Díaz García-Todos los derechos reservados
Definición ficticia: Quitar una cosa a su propietario por motivos de utilidad pública y a cambio ofrecerle generalmente una indemnización
Definición real: Apropiarse de algo ajeno contra la voluntad de su dueño.
Sinónimos más comunes: estafar, timar, quitar, hurtar, afanar, mangar, atracar, sisar, despojar, desvalijar, defraudar, usurpar, malversar, sustraer, expoliar, limpiar.

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