Es
la actriz mejor pagada de la televisión en Estados Unidos y la favorita
para llevarse un premio Emmy. ¿Cómo llegó Sofía Vergara a convertirse, a
pesar de las adversidades, en la figura latina más taquillera y el
símbolo sexual del momento? SEMANA habló con ella

Una
de las claves del éxito de Sofía Vergara está en lo que no dice. Ella
le ha hecho creer al mundo entero, a punta de carcajadas estruendosas y
comentarios fuera de lugar, que no es más que una mujer linda y un poco
tonta a quien el éxito le llegó por sorpresa. Pero la realidad es otra:
la Toti, como le dicen sus amigos, es una persona brillante que ha
superado varias adversidades para convertirse en una de las grandes
divas del planeta. Es cierto que frente a las cámaras parece
escandalosa, pero ese es un personaje que ella ha creado para su vida
pública. Con paciencia ha acumulado tantos éxitos que hoy por hoy es la
actriz mejor pagada de la televisión de Estados Unidos, un símbolo
sexual mundial y una poderosa empresaria que gana varios millones de
dólares al año. Ella habla poco sobre sus triunfos y no se los toma
demasiado en serio: “La fama me abrió un mundo de oportunidades. Y me
fregó la carrera de Odontología”, le dijo a SEMANA desde Los Ángeles,
donde se encuentra rodando una nueva temporada de Modern Family, la
serie que protagoniza desde hace tres años.
Detrás
de Vergara hay una verdadera marca registrada que mueve miles de
dólares a diario. Hoy es el personaje latino que más dinero genera en
Estados Unidos. La poderosísima cadena Fox tiene todas sus esperanzas
puestas en ella y es su apuesta principal para conquistar al público
latino, que siempre le ha sido esquivo a las producciones habladas en
inglés.
Es el caso de los 13 millones de espectadores de Modern
Family, sólo 800.000 de ellos pertenecen a la comunidad de origen
latinoamericano: es decir menos del 6 por ciento. Es una cifra mínima,
teniendo en cuenta que en todo el país hay 48 millones de espectadores
hispanos. Las series habladas en inglés todavía no se acercan a la
audiencia de las producciones de Telemundo y Univisión. Por ejemplo, la
telenovela La que no podía amar, la más vista en el país, tiene 5,2
millones de espectadores. Sin embargo, los ejecutivos de Fox creen que
pueden revertir esa tendencia con la creciente popularidad de la
colombiana.
Además, Vergara lanzó una marca de ropa con su
nombre que se vende en todas las tiendas Kmart de Norteamérica. Es una
línea para mujeres de todas las tallas inspirada en el estilo de la
actriz –quien, por cierto, es aficionada a comprar zapatos y tiene una
enorme colección– y también tiene lencería, accesorios y una línea de
hogar. Por este rubro obtiene ganancias de 7 millones de dólares
anuales. Vergara también es la imagen de varias marcas, entre ellas
Pepsi –que la volvió a contratar más de 20 años después de su debut
publicitario en Colombia– y Girl. Como si fuera poco, su empresa
LatinWE, que fundó en 1996 para promocionar el talento latino, recibió
26 millones de dólares el año pasado. Según la revista Forbes, entre
mayo de 2011 y mayo de 2012, Vergara ganó 19 millones de dólares.
Ahora
está a punto de ganar el Emmy –el máximo galardón de la televisión
estadounidense– en la categoría de mejor actriz secundaria, que le ha
sido esquivo dos veces. Recibir el premio confirmaría el buen momento
que atraviesa y la consagraría en la industria del entretenimiento. Pero
ella sabe que es difícil: “La competencia está bien reñida este año.
Pero yo para esas cosas de premios es para lo único que soy medio
paciente en la vida. Aunque ganarme ese Emmy sería un honor espectacular
y algo muy lindo en mi carrera, estoy muy agradecida porque la gente en
todos los países y la industria en general me están mimando.”, explica.
Talento natural
La
otra clave en el éxito de Sofía Vergara está en cómo lo dice. A pesar
de que habla un inglés fluido, Vergara se inventó un acento falso, lleno
de errores gramaticales y malas pronunciaciones, con el que se ganó el
cariño del público. Se dio cuenta de que mientras la mayoría de
estrellas latinas trataban de conquistar el mercado estadounidense
hablando un idioma perfecto, ella podía hacerlo dándole la vuelta. Y esa
es apenas una de las muchas pruebas de su inteligencia.
Vergara
nació en julio de 1972 en una familia acomodada de Barranquilla y
recibió una estricta educación en el Colegio Marymount. Desde muy joven
llamaba la atención: “Era una belleza: rubia, blanca, de ojos profundos.
Era tímida pero heredó la vena artística de su abuela materna, Rosa
Lila Dávila de Vergara. Las dos se parecían mucho y tenían un sentido
del humor igualito”, le dijo a SEMANA Hernando Vergara Dávila, un tío
que vive en Barranquilla. Pero también tenía una enorme cercanía con su
tía Gloria Vergara Dávila: “Mi hermana Margarita –la mamá de Sofía– dice
que ella y yo somos igual de desparpajadas, igual de costeñas. Incluso
algunos amigos que tenemos en común me dicen que cuando hablan conmigo,
sienten como si estuvieran hablando con Toti”, le dijo a SEMANA. Algunos
sugieren que el personaje de Gloria en Modern Family está inspirado en
su tía.
A los 13 años empezó a convertirse en una mujer
voluptuosa y le acomplejaba el tamaño de su pecho. Incluso pensó en
hacerse una operación para reducirlo en su adolescencia. “De niña era
delgada y con mucho busto. Siempre le pedía al Niño Dios que le regalara
la cirugía de reducción de busto. A Sofía le pusieron ese nombre porque
su tía abuela, que también era su madrina, se llamaba así. Ella adoraba
a Sophia Loren y le inculcó esa admiración a Toti”; cuenta la tía
Gloria desde Miami. También desde esa época mostró todo su talento: “Yo
pensaba que iba a ser cantante, porque tenía una voz muy bella. En las
fiestas familiares le gustaba cantar acompañada de su hermano, que
tocaba el acordeón”, dice Hernando.
Cuando estaba a punto de
graduarse del colegio, a los 17 años, unos publicistas que casualmente
buscaban modelos para participar en un comercial la vieron en la playa
en bikini. “En el primer comercial de Pepsi ella era una extra. Era una
niña muy linda y la pusimos en dos tomas. La puse en el centro, porque
ahí es donde está la mirada. Esa fue la primera vez que le di un
chance”, le dijo a SEMANA el publicista Mario Mitrotti, quien dirigió
los dos comerciales que sacaron a Vergara del anonimato.
A pesar
de su timidez, Sofía empezó a recibir ofertas para trabajar de modelo.
“A los seis meses teníamos que hacer otro comercial y me acordé de ella.
Al cliente no le gustaba Sofía y yo le hice una propuesta: si no
funcionaba, no me pagaba mi trabajo como director”, cuenta Mitrotti. La
joven se fue con todo el equipo de grabación, acompañada por su madre,
al hotel Irotama de Santa Marta. Ahí protagonizó el segundo y muy
célebre comercial de la bebida gaseosa, en el que a ella se le quemaban
los pies y empezaba a hacer un pícaro striptease en la playa. “Al final
todo el mundo quedó feliz, el cliente, la audiencia, el público. Se ganó
el cariño de todos porque es inteligente, bonita y segura de sí misma”,
dice Mitrotti. Sin embargo, el destape de Vergara no les gustó mucho a
su mamá y a las directivas de su colegio. Pero sí a su novio Joe
González, quien viajaba todos los días entre Barranquilla y Santa Marta
en moto para cuidarla durante el rodaje. A pesar de ser la mujer más
pretendida, tenía una relación muy seria con González, hijo de un
exalcalde la de ciudad.
Después de su breve incursión en el
modelaje, Vergara se tomó un descanso. Empezó a estudiar Odontología, se
casó con su novio y quedó embarazada. A los 18 años tuvo a su único
hijo, Manolo, a quien dice bautizó así en honor a uno de los personajes
de la cinta Caracortada. Pero la relación con González era complicada y
terminaron por separarse. También abandonó la Odontología y se dedicó
tiempo completo a trabajar como modelo y actriz.
En 1994,
participó en el festival musical de Viña del Mar, en Chile, donde
supuestamente conoció y tuvo un romance con el cantante mexicano Luis
Miguel. Este rumor puso los focos sobre ella: Vergara empezó a volverse
una celebridad en el mundo latino y recibió una llamada del canal
Univisión. “Fernán Martínez la vio en un programa de entrevistas que él
producía. En un viaje a Estados Unidos le habló a los directivos de
Univisión sobre ella: les comentó que era una muchacha muy bonita, muy
talentosa y que quería venir a probar suerte en Estados Unidos. Logró
que le hicieran una audición para el programa ‘Fuera de Serie’”, le dijo
a SEMANA desde Miami el presentador peruano Fernando Fiore. Él era su
compañero de escena en el programa: “Fue increíble porque pasamos cuatro
años viajando a los lugares más bellos: París, Israel, Egipto”. Fuera
de serie se volvió uno de los programas más populares entre los latinos
de Florida.
Pero no todo fue una historia rosa . Ella, como la
gran mayoría de colombianos, ha sufrido en carne propia el dolor de la
violencia. Mientras empezaba su carrera en Estados Unidos asesinaron a
su hermano mayor, Rafael, cuando intentaron secuestrarlo por motivos
económicos. La tragedia fue decisiva para que Sofía se radicara del todo
en Miami con su familia, a finales de los años noventa. Incluso, tiempo
después su papá, el ganadero Jorge Enrique Vergara, también fue víctima
de un plagio, aunque el Gaula lo rescató dos meses y medio más tarde.
Gracias
a su participación en Fuera de Serie, Univisión decidió que ya era el
momento de que Vergara tuviera su propio programa. Fue así como en 1999
se convirtió en la presentadora de A que no te atreves. Sin embargo su
amistad con Fiore no se marchitó e incluso se asociaron en LatinWE.
Luego pasó un breve periodo en Nueva York, donde presentó el programa
radial La Bomba, en una estación de Manhattan. En 1995 también
protagonizó una telenovela de Televisa, Acapulco, cuerpo y alma, al lado
de Marcelo Cezán.
El cuerpo es imperfecto
Mientras
la mayoría de mujeres mira con envidia a esta mujer y despierta
pasiones en casi todos los hombres, ella también sabe que no hay cuerpos
perfectos. A los 28, cuando su carrera en Estados Unidos estaba
empezando a despegar, su médico le diagnosticó cáncer de tiroides.
Vergara tomó la decisión de enfrentar su enfermedad con buen humor.
“Creo que incluso en los momentos más duros, si uno se esfuerza un
poquito en rodearse de gente positiva, que te haga reír a carcajadas,
aunque sea en un intervalo del drama, la tristeza se tiene que mudar, se
espanta. Yo en medio de las radiaciones cuando me trataron el cáncer me
pegué mis buenas carcajadas entre las lagrimitas y no fue tan horrible
el proceso”, cuenta.
Gracias a su buena actitud, logró
recuperarse pronto. Con ese segundo aire, decidió que era el momento de
mudarse a Los Ángeles, el lugar que debe conquistar cualquier actriz que
realmente quiera ser famosa en Estados Unidos. La entrada a la compleja
industria del entretenimiento de la ciudad californiana no fue fácil al
comienzo. Vergara no recibía muchas ofertas de trabajo, pues su figura
desconcertaba en las audiciones: como era rubia no correspondía al
prototipo latino de los estadounidenses. Entonces tomó la decisión de
teñirse el pelo de color oscuro.
“Me acuerdo que cuando se mudó a
Los Ángeles, en 2002, su carrera en el mundo latino era muy exitosa
pero en el mercado estadounidense apenas se estaba dando a conocer.
Cuando íbamos a fiestas era difícil entrar a los establecimientos porque
nadie sabía quiénes éramos. Por suerte, cada vez que llegábamos a los
sitios todos los ‘valet parking’ la trataban como una estrella
internacional y los meseros se mataban por atenderla. Y lo más chistoso
de todo era que al salir de los lugares había personalidades muy famosas
esperando por su carro, pero apenas Sofía salía, su vehículo era el
primero en estar listo. Ella, feliz, siempre decía: ‘Muy pronto todo el
mundo sabrá quién soy’”, le contó a SEMANA su primo Hernando Vergara,
uno de las personas más cercanas a ella en Los Ángeles.
Durante
los American Comedy Awards de ese año conoció al director Barry
Sonnenfeld, quien la invitó a participar en su película Big Trouble: su
primer papel en inglés. De ahí pasó a hacer varios personajes pequeños
en cintas como Chasing Papi, Soul Plane, Grilled y Four Brothers, entre
otras. Durante esa época también circularon rumores de supuestos
romances con el cantante Enrique Iglesias y con el actor Tom Cruise. En
2005 recibió su primera propuesta para protagonizar una serie de
televisión. La cadena ABC la contrató para que interpretara a Lola
Hernández, una vendedora de finca raíz latina en Hot Properties.
La
serie tuvo un pésimo rating y fue cancelada en el noveno capítulo. Pero
Vergara empezó a ser reconocida como una de las actrices con más futuro
en la televisión, a pesar de su origen latinoamericano. Ella nunca se
ha sentido discriminada por esta situación: “Siempre digo en chiste que
en este país me ha recibido con los brazos abiertos y los pantalones
abajo. Digamos que hasta cierto punto es cierto, aunque he trabajado
como loca para lograr todo. Acepto que por mi acento no tengo las mismas
oportunidades para hacer algunos papeles, pero eso no es racismo, son
retos del oficio que les tocan a todos los actores”, cuenta.
Durante
los cuatro años siguientes participó en varias series como The Knights
of Prosperity (2007) Dirty Sexy Money (2007) y Men in Trees (2008). Así
mismo protagonizó y produjo una versión latinoamericana de la serie Amas
de casa desesperadas. A los 37 años, sin embargo, recibió la propuesta
que cambiaría su vida.
Días de gloriaLos
productores Steven Levitan y Christopher Lloyd estaban planeando una
serie nueva para la cadena Fox y necesitaban una protagonista de origen
latinoamericano. Vergara fue, desde el comienzo, su primera opción. De
hecho escribieron el papel pensando en ella. La serie, llamada Modern
Family, era una apuesta arriesgada: Levitan y Lloyd querían retratar la
nueva sociedad estadounidense. Por eso Vergara era fundamental: su
personaje, una colombiana casada con un hombre mayor llamada Gloria
Delgado-Pritchett, debía representar la inclusión de los latinos en la
familia tradicional estadounidense. Y Vergara lo logró a la perfección.
“Gloria tiene mucho de mí, porque fue creada e inspirada en mí, y en lo
que los escritores y creadores de la serie captaron de mi esencia y de
las historias de mi familia cuando me conocieron. Incluso Manny, mi hijo
en ‘Modern Family’, tiene mucho de Manolo, mi hijo cuando era
chiquito”, cuenta Vergara. Su tía está de acuerdo: “Cuando veo la serie
me impresionan sus gestos, sus chistes y su expresiones. La veo como mi
doble, me veo retratada ahí, por eso siempre digo en chiste ‘I’m the
real Gloria’. Después de todo lo que se hereda no se hurta”.
Desde
su estreno Modern Family se convirtió en una de las series favoritas de
los estadounidenses. Tanto así que hoy es una de las más taquilleras
del prime time de la televisión abierta, con más de 13 millones de
espectadores. Gran parte del éxito, si no todo, se debe a Vergara. Su
personaje, fresco y muy divertido, se ha ganado el cariño de los
televidentes. “Cuando la comparas a ella con otras mujeres que tienen su
misma figura, es un gran logro que tantas mujeres la amen. Usualmente,
ellas resienten a las mujeres como ella. Pero es un elogio a su
personalidad (...) Creo que es porque es muy inteligente, controlada y
ha sabido cómo usar ese poder”, dice Steve Levitan.

Entonces los
premios, la fama y los dólares empezaron a llover. Vergara fue nominada
a los premios Emmy, a los Globos de Oro y a los SAG Awards como mejor
actriz secundaria en 2010 y 2011. La próxima semana volverá a competir
en los Emmy y, al parecer, la tercera será la vencida. El año pasado
también, con 170.000 dólares por capítulo, se convirtió en la mujer
mejor pagada, por encima de figuras como Tina Fey, Kim Kardashian, Edie
Falco y Jane Lynch. Esto, desde luego, es una hazaña y más hoy en día,
cuando la televisión es el medio más rentable y competido en ese país.
“En varias ocasiones Sofía trató de entrar a Hollywood y a veces no eran
los mejores escritores o productores. Pero en este programa la
producción y la escritura son excelentes. El papel de Gloria está súper
bien logrado. Es una comedia divertida y la gente la ha absorbido de una
manera especial. Ya se sitúa entre los grandes ‘sitcoms’ de la
historia, al lado de ‘Seinfeld’, ‘Friends’, ‘Frasier’, ‘Everybody Loves
Raymond’”, dice Fiore.
Algunos, desde luego, la critican. Sus
detractores sostienen que Vergara se ha dedicado a alimentar los
estereotipos de las mujeres latinas en Estados Unidos: que son vulgares,
tontas y que hablan mal el inglés. Como escribió Latina Magazine, una
de las más influyentes entre la comunidad hispanoparlante, “amamos a
Sofía, pero de cuando en cuando empieza a irritarnos la manera en que
parece acoger algunos estereotipos de nosotras las latinas”. También
recibió ataques de Victoria McNally en Flavorwire: “Gloria nos encanta,
en serio. ¿Pero tiene que haber una mención a su etnicidad o su
comportamiento estereotipado colombiano? ¿No merece su personaje ser un
poco más complejo?”.
Ella se defiende: “Al principio me dio pavor
que fueran a odiar a Gloria precisamente por eso, y que las latinas se
fueran a ofender por esa exuberancia y la tomaran como una caricatura
negativa de toda una comunidad. Encima había el riesgo de que por estar
casada con un hombre rico y mayor la encasillaran como una caza-fortunas
de quinta. Pensé mucho cómo balancearla para hacerla simpática, y
sacarle esa parte familiar y su buen corazón, su espíritu luchador,
honesto, frentero, atrevido, apasionado y sobreprotector de los hijos y
de la familia, que al final es algo de lo que sí nos enorgullecemos
todas las latinas en este país y que nos une y caracteriza”.
De
manera muy hábil, ha utilizado sus orígenes para convertirse en un
símbolo sexual. Ella encarna la sensualidad absoluta y es en este
momento la fantasía de muchos hombres alrededor del mundo. Como dijo
hace poco el comediante Robin Williams, con quien compartió escena en la
película Happy Feet: “Era increíble tenerla en el mismo recinto. Tan
pronto ella entraba la temperatura subía cinco o diez grados”. Vergara
ha sabido explotar sus atributos y por eso fue escogida como la mujer
más sexy del mundo por la revista Esquire y como la mujer más deseada
del planeta por el portal AskMen.
Y hay más. Además, su éxito en
la televisión le ha abierto las puertas al cine. El año pasado
participó en la comedia Año Nuevo, al lado de Michelle Pfeiffer, Robert
De Niro y Halle Berry y en la versión animada de Los Pitufos. Y lo que
se viene es aún más sorprendente: En 2013 va actuar en los nuevos
proyectos de Woody Allen y Robert Rodríguez. “El cine me interesa
muchísimo y estoy viendo oportunidades para crecer. Ahora acabo de rodar
‘Machete Kills’ de Robert Rodríguez y la pasé divino con él. Danny
Trejo, Jessica Alba, Lady Gaga, Demián Bichir y otros actores que me
encantan también están ahí”, le dijo a SEMANA.
Hoy Vergara vive
con su prometido Nick Loeb y se mantiene en contacto permanente con su
hijo Manolo. El joven, de 20 años, produce la serie Mi vida con Toty,
que se transmite en un canal en línea. A pesar de que es invitada todo
el tiempo a los eventos más glamurosos del mundo –donde siempre luce
radiante– no está obsesionada con la belleza y, al contrario, odia hacer
gimnasio y las dietas. Dice que su entrenador personal es “el único
hombre que me ignora cuando me tiro al piso y me agarro el pecho”.
Vergara sabe que su futuro no depende sólo de sus atributos. “No me tomo
eso de la belleza tan en serio porque no me garantiza nada. Si no
trabajas, no dura para siempre. Hay mujeres más lindas y jóvenes y más
atrevidas que yo haciendo fila también”, dice. Sin embargo, ella sabe
que está en el primer lugar y que lo hecho hasta ahora es un logro
inédito para una actriz colombiana. Nadie había llegado tan lejos y
durante los premios Emmy puede seguir subiendo todavía más.